• Ana

Tu eres dueño de tu Bienestar




Tiempo de lectura: 4 min


El bienestar para muchos es una meta difícil y lejana porque aún no han aprendido a darle el valor a los pequeños detalles y no han llegado al punto de sus vidas donde deciden darle la prioridad a los hábitos que cultivan el bienestar.


Si eres Empresario, posiblemente conoces la Matriz de Eisenhower, la cual te ayuda a ubicar ciertas tareas de corto, mediano y largo plazo, escalándolas en dos variantes: IMPORTANTE y URGENTE. Y así, de cierta manera es como empezamos a vivir – no solo nuestras vidas laborales – sino nuestras vidas personales. Donde el sentido (falso) de responsabilidad empieza a gobernar nuestro rumbo. Y es allí donde nos desconectamos de lo NECESARIO: El Bienestar.

Desde que somos pequeños estamos “entrenados” a cumplir logros, en la casa, en el colegio, en la universidad y en el trabajo. Nos llenamos de responsabilidades y de acciones enfocadas en el mundo material. Guiados siempre por un deber ser y por unas metas que cumplir, nuestro cerebro se programa para funcionar con estímulos hacia metas alcanzadas y así sentirnos aprobados, es decir, condicionamos nuestro valor como personas a que alcancemos lo que nos hemos (o nos han) propuesto a hacer.

Aunque en nuestro cerebro racional – neocórtex – comprendemos la importancia de estar sanos en cuerpo, mente y alma, nos encontramos a nosotros mismos – de forma constante - aplazando el bienestar, para atender lo urgente o importante. Y en muchos casos, cuando ya terminamos los pendientes y estamos “libres” tenemos tan poca energía que el bienestar se sigue aplazando para descansar.

Y aunque descansar hace parte importante de nuestro bienestar, debemos realizar actividades más profundas y transformadoras adicionales al descanso. Estas actividades deben constituir una parte importante de nuestra rutina, ya que está en el detalle y la disciplina la clave para que tengamos una vida más sana.


Una nutrición saludable, meditar, practicar yoga, tener espacios de ocio y esparcimiento, hacer procesos personales y de auto-observación, compartir con seres queridos, tener hobbies y por supuesto descansar, son algunos de los hábitos que granito a granito van construyendo una estabilidad emocional y física para continuar con las cargas del día a día.


Es de vital importancia asumir cada uno de los aspectos de nuestra existencia para desarrollar nuestros hábitos.


TU MENTE


Tu mente se satura cuando está enfocada siempre en lo mismo, adicionalmente se empieza a volver rígida si no varias la información, pensamientos y forma en que opera. Por eso es vital que tengas espacios de disrupción para tu mente. Durante tu trabajo has pausas para cambiar la rutina mental, MEDITA, reta a tu mente con actividades diferentes como crucigramas, rompecabezas, etc.


TU CUERPO


Practica YOGA, ¡muévete! Si tienes algún trabajo que demande mucha quietud o por el contrario mucho esfuerzo físico, regálate un masaje una vez al mes. Tu cuerpo es tu vehículo y si algo anda mal, este te afectará energética y mentalmente.

Recibe sol, y date espacios en la naturaleza. Y quizás lo más importante aliméntate bien, evita alimentos que alteren el sistema nervioso.


TUS EMOCIONES


Evita el drama, rodéate de personas que te nutran. Nuestro apego y nuestra incapacidad de aceptar el cambio inherente a este plano material nos lleva a insistir en situaciones y relaciones que no nos convienen, así que el concejo mas profundo para el cuerpo emocional es FLUYE, y entrenarte para aprender a soltar.

Haz procesos personales para sanar tus traumas pasados, incluso cuando los recuerdes sin dolor en el presente. Entiende que, aunque hoy no te duela, son esos traumas o acontecimientos que marcan nuestro comportamiento, nuestras reacciones.


¡UN PLAN!


Realiza un plan detallado de hábitos pequeños y de hábitos más complejos y poco a poco ve integrándolos a tu rutina. No cometas el error común de querer transformar tu vida de un día para otro, ya que los patrones antiguos van a poner resistencia para los cambios y tu ego no soportará todo a la vez.


Empieza por un pequeño aspecto de la dieta, sostenlo un par de semanas y luego integra un espacio de lectura o una actividad para tu mente a la semana, el mes siguiente empieza con tu rutina de yoga suave, y así vas sumando. Siempre comprométete a hacer una cosa al día destinada e intencionada a tu bienestar.


El bien estar es NECESARIO para:


1. Seas tu mejor versión en el día a día.

2. No pierdas las riendas de tu pensamiento o tus emociones.

3. Funcionar en una forma más eficiente.


Un aspecto CLAVE sobre cómo abordar la construcción de tus hábitos es comprenderlos como tu forma de expresarte amor propio. ¿Qué estás haciendo tu para ti mismo?


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